Joyas de los Testimonios 1

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Lecciones de las parábolas*

Se me mostró que la parábola de los talentos no ha sido plenamente comprendida. Esta lección importante fué dada a los discípulos para beneficio de los creyentes que viviesen en los postreros días. Y estos talentos no representan solamente la capacidad de predicar e instruir acerca de la Palabra de Dios. La parábola se aplica a los recursos temporales que Dios ha confiado a su pueblo. Aquellos a quienes se había entregado cinco y dos talentos, negociaron y duplicaron lo que se les confió. Dios requiere de aquellos que tienen posesiones en esta tierra, que de su dinero obtengan interés para él, que lo dediquen a la causa, para diseminar la verdad. Y si la verdad vive en el corazón de aquel que la recibió, él también ayudará con sus medios para comunicarla a otros; y mediante sus esfuerzos, su influencia y sus recursos, otras almas aceptarán la verdad y empezarán a trabajar por Dios. 1JT 69.1

Vi que algunos de los que profesan ser hijos de Dios, son como el hombre que ocultó su talento en la tierra. Impiden que sus bienes beneficien a la causa de Dios. Aseguran que son suyos, que tienen derecho a hacer lo que les plazca con ellos; y no se salvan almas por medio de los esfuerzos juiciosos que ellos podrían hacer con el dinero de su Señor. Los ángeles llevan un registro fiel de toda la obra de cada hombre, y al ser pronunciado el juicio sobre la casa de Dios, se registra la sentencia de cada uno al lado de su nombre, y al ángel se le ordena que no perdone a los siervos infieles, sino que los abata en el tiempo de la matanza. Y lo que les fué confiado les será arrebatado. Se los despojará de su tesoro terrenal; lo habrán perdido todo. Las coronas que podrían haber llevado si hubieran sido fieles, se colocarán sobre la cabeza de aquellos que hayan sido salvados por los siervos fieles cuyos recursos estuvieron constantemente en uso para Dios. Cada persona en cuya salvación intervinieron, añadirá estrellas a su corona de gloria y aumentará su eterna recompensa. 1JT 69.2

También me fué mostrado que la parábola del mayordomo infiel había de enseñarnos una lección. “Haceos amigos por medio de las riquezas de injusticia, para que cuando faltaren, se os reciba en las mansiones eternas.” Lucas 16:9. Si empleamos nuestros recursos para la gloria de Dios en esta tierra, nos hacemos tesoro en los cielos; y cuando las posesiones terrenales hayan desaparecido todas, el mayordomo fiel tendrá a Jesús y a los ángeles por amigos que le recibirán en las mansiones eternas. 1JT 70.1