Consejos sobre Mayordomía Cristiana

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Sección 12—Ahorrando para dar

Capítulo 56—Dejado al honor de los hombres

El único plan que el Evangelio ha establecido para sostener la obra de Dios es el que deja el sostén de su causa librado al honor de los hombres. Estos, teniendo en cuenta la gloria de Dios, deben darle la proporción que él ha requerido. Contemplando la cruz del Calvario, mirando al Redentor del mundo, quien se empobreció por amor a nosotros para que por su pobreza fuésemos hechos ricos, debemos pensar que no hemos de hacernos tesoros en la tierra, sino que debemos acumular nuestras riquezas en el banco del cielo, el que nunca suspenderá ningún pago ni fallará. Dios ha dado a Jesús a nuestro mundo, y la pregunta que debemos formularnos es: ¿Qué podemos devolverle a Dios en términos de donativos y ofrendas para demostrarle nuestro aprecio por su amor? “De gracia recibisteis, dad de gracia”. CMC 301.1

Cada mayordomo fiel debería estar mucho más ansioso por aumentar la proporción de sus donaciones que entrega a la tesorería del Señor, antes que por disminuir sus ofrendas en una jota o una tilde. ¿A quién le sirve? ¿Para quién está preparando una ofrenda? Para Aquel de quien depende para recibir todas las buenas cosas de que disfruta. Entonces, que ninguno de los que recibimos la gracia de Cristo demos ocasión para que los ángeles se avergüencen de nosotros, y para que Jesús se avergüence de llamarnos hermanos. CMC 301.2

¿Cultivaremos la ingratitud y la manifestaremos mediante nuestras prácticas mezquinas al dar a la causa de Dios? ¡No, no! Entreguémonos como un sacrificio vivo y demos nuestro todo a Jesús. Le pertenece, porque somos su posesión adquirida. Los que reciben su gracia, los que contemplan la luz del Calvario, no discutirán la proporción que deben dar, sino que pensarán que hasta la ofrenda más abundante es demasiado pequeña y desproporcionada en comparación con el gran don del Hijo unigénito del Dios infinito. Mediante la práctica de la abnegación, hasta los más pobres encontrarán el modo de obtener algo para devolverlo a Dios. CMC 301.3