Consejos sobre Mayordomía Cristiana

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Laboriosidad y economía en la familia

Me fue mostrado que vosotros, mi hermano y hermana, tenéis mucho que aprender. No habéis vivido dentro de vuestros recursos. No habéis aprendido a economizar. Si ganáis sueldos elevados, no sabéis cómo hacerlos alcanzar hasta donde sea posible. Tomáis en cuenta el gusto o el apetito en lugar de la prudencia. Algunas veces gastáis dinero en alimentos de una calidad que vuestros hermanos no pueden costear. Los pesos se escapan de vuestros bolsillos con mucha facilidad... CMC 263.4

Es tan erróneo para vosotros no usar vuestras fuerzas para producir el mayor beneficio, como erróneo es para un rico retener codiciosamente sus riquezas porque le agrada hacerlo. No hacéis el esfuerzo que deberíais para sostener a vuestra familia. Podéis trabajar, y lo hacéis, si el trabajo está a mano preparado convenientemente; pero no os esforzáis por poneros a trabajar, y no pensáis que es un deber emplear vuestro tiempo y fuerzas para obtener el mayor beneficio en el temor de Dios. CMC 264.1

Habéis estado trabajando en un negocio que a veces os da grandes utilidades de una sola vez. Después de haber recibido las ganancias, no habéis tratado de economizar para un tiempo cuando los recursos no se ganarán con tanta facilidad, sino que habéis gastado mucho en necesidades imaginarias. Si Ud. y su esposa hubiesen comprendido que es un deber que Dios os impone el negaros vuestros gustos y deseos, para hacer provisión para el futuro, en lugar de vivir tan sólo para el presente, ahora podríais contar con recursos y vuestras familias podrían tener las comodidades de la vida. Debéis aprender una lección, y debéis aprenderla con prontitud. Y ésta consiste en conseguir que un poquito alcance para lo más posible... CMC 264.2

Jesús logró un milagro y alimentó a cinco mil, y luego enseñó una importante lección de economía: “Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada”. Juan 6:12. Tenéis la responsabilidad de deberes importantísimos. “No debáis a nadie nada”. Romanos 13:8. Si fuerais inválidos, si no fuerais capaces de trabajar, entonces vuestros hermanos tendrían el deber de ayudaros. Pero en vuestro caso, todo lo que necesitabais de vuestros hermanos cuando os mudasteis de lugar, era sólo una ayuda para comenzar. Si Ud. fuera tan emprendedor como debiera, y si con su esposa estuvierais de acuerdo en vivir dentro de vuestros recursos, podríais veros libres de compromisos. Tendréis que trabajar para recibir salarios reducidos tanto como para recibir salarios cuantiosos. La laboriosidad y la economía habrían colocado a vuestra familia en una condición mucho más favorable.—Testimonies for the Church 2:431-436. CMC 264.3