Consejos Sobre la Salud

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La temperancia en el hogar

Es un asunto muy difícil desaprender los hábitos que se han complacido durante toda la vida y que han educado el apetito. El demonio de la intemperancia no se vence fácilmente. Tiene una enorme fuerza y es difícil de dominar. Espero que los padres comiencen una cruzada contra la intemperancia en sus propios hogares, con sus propias familias, en los principios que enseñan a sus hijos a seguir desde su misma infancia, y entonces pueden esperar tener éxito. Os recompensará, madres, utilizar las preciosas horas que Dios os da en la formación, el desarrollo y el entrenamiento de los caracteres de vuestros hijos, y en enseñarles a adherirse estrictamente a los principios de temperancia en el comer y el beber. CSI 611.2

Puede ser que los padres hayan transmitido a sus hijos tendencias hacia el apetito y la pasión, que tornarán más difícil la obra de educarlos y entrenarlos para que sean estrictamente temperantes y para que posean hábitos puros y virtuosos. Si el apetito por alimentos perjudiciales y estimulantes y por los narcóticos les ha sido transmitido por legado de sus padres, ¡qué responsabilidad solemne descansa sobre los padres para contrarrestar las tendencias malas que ellos mismos han puesto en sus hijos! ¡Con cuánto fervor y diligencia debieran los padres trabajar para cumplir su deber con fe y esperanza, a fin de ayudar a sus hijos desafortunados! CSI 612.1

Los padres debieran convertir en su primera responsabilidad la comprensión de las leyes de la salud y la vida, para no hacer nada en la preparación de los alimentos o por medio de otros hábitos, que desarrolle tendencias equivocadas en sus hijos. Las madres debieran estudiar cuidadosamente la forma de preparar sus mesas con los alimentos más sencillos y saludables, para que los órganos digestivos no se debiliten, para que no se desequilibren las fuerzas nerviosas, y la instrucción que debieran dar a sus hijos no sea contrarrestada con los alimentos que colocan ante ellos. Este alimento debilita o fortalece el estómago, y tiene mucho que ver en el control de la salud física y moral de los hijos... Los que complacen el apetito de sus hijos y no controlan sus pasiones, verán el error terrible que han cometido al usar tabaco, al beber alcohol como esclavos, cuyos sentidos han sido anublados y cuyos labios profieren falsedades y profanidades. CSI 612.2

Cuando los padres y los niños se enfrenten en el arreglo final de cuentas, ¡qué escenas se presentarán! Miles de niños que han sido esclavos del apetito y el vicio rebajante, cuyas vidas han naufragado moralmente, se pondrán cara a cara con sus padres que hicieron de ellos lo que son. ¿Quiénes, sino los padres, tendrán que llevar esta terrible responsabilidad?* CSI 612.3