Consejos Sobre la Salud

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El ministerio y la obra médica*

Tanto las misiones nacionales como las del extranjero deben dirigirse en relación con el ministerio de la Palabra. La obra médica misionera no debe llevarse a cabo como algo separado de la obra del ministerio evangélico. El pueblo de Dios debe ser uno. No debe haber separación en su obra. El tiempo y los recursos están siendo absorbidos en una obra que se promueve con un fervor excesivo en una sola dirección. El Señor no lo ha establecido en esa forma. El envió a sus doce apóstoles y después a los setenta a predicar la Palabra al pueblo, y les dio poder para sanar a los enfermos y echar fuera a los demonios en su nombre. No hay que separar las dos líneas de trabajo. Satanás inventará toda clase de planes para separar a quienes Dios está procurando unir. No debemos dejarnos descarriar por sus artimañas. La obra médica misionera debe conectarse con el mensaje del tercer ángel tal como la mano está conectada con el cuerpo; y la educación de los alumnos en las especialidades médicas misioneras no está completa a menos que se los prepare para trabajar en relación con la iglesia y el ministerio. CSI 558.1

En el ministerio hay hombres de fe y experiencia, que pueden decir: “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida;... lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos”. 1 Juan 1:1-3. Estos hombres deben instruir a otros... CSI 558.2

La obra médica misionera no ha de sacar hombres del ministerio, sino que debe colocarlos en el campo. Dondequiera se realicen congresos, los jóvenes que han recibido entrenamiento en los ramos médicos misioneros debieran sentir que tienen el deber de participar. Debieran ser animados a hablar, no sólo acerca de estas especialidades, sino también sobre puntos de la verdad presente y acerca de las razones de por qué somos adventistas del séptimo día. Estos hombres jóvenes, si se les da la oportunidad de trabajar con ministros de más edad, recibirán mucha ayuda y bendición... CSI 559.1

Nadie debe rebajar el ministerio evangélico. No debe llevarse a cabo ninguna empresa de tal manera que haga aparecer el ministerio de la Palabra como una obra inferior. Eso no es así. Los que ignoran el ministerio, están ignorando a Cristo. La más elevada de todas las obras es el ministerio con sus diversos ramos, y debiera recordarse continuamente a los jóvenes que no existe una obra más bendecida por Dios que la del ministerio evangélico. CSI 559.2

Que no se desanime a nuestros jóvenes de entrar en el ministerio. Existe el peligro de que mediante exposiciones entusiastas algunos sean alejados de la senda que Dios les ha pedido que recorran. Algunos han sido animados a estudiar alguna especialidad médica, cuando debían estar preparándose para el ministerio. El Señor llama a más hombres para que trabajen en su viña. Se pronunciaron estas palabras: “Fortaleced los puestos de avanzada: Colocad centinelas en todas partes del mundo”. Dios os llama, jóvenes. Llama a ejércitos de jóvenes de corazón grande y de mente amplia, que sientan profundo amor por Cristo y la verdad... CSI 559.3

El ministerio no necesita hombres notables ni eruditos, ni personas que presenten sermones elocuentes. Dios llama a hombres que estén dispuestos a entregarse a él para ser imbuidos por su Espíritu. La causa de Cristo y la humanidad exigen hombres santificados y dispuestos a sacrificarse personalmente, que puedan avanzar sin el apoyo del campamento y que sean capaces de soportar la crítica. Que sean hombres fuertes y valientes, idóneos para llevar a cabo empresas valiosas, y que hagan un pacto con Dios por medio del sacrificio. CSI 559.4