Consejos Sobre la Salud

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Un conocimiento que se debe impartir a otros

Que nadie piense que ya lo sabe todo con respecto a la preparación de alimentos sanos, o que es el único que tiene derecho a utilizar los tesoros de la tierra y de los árboles, que pertenecen al Señor, en esta clase de obra. Ninguna persona debe sentirse libre para emplear de acuerdo a su propio criterio el conocimiento que Dios le ha dado sobre este tema. “De gracia recibisteis, dad de gracia”. Mateo 10:8. CSI 471.2

Es prudente que preparemos alimentos sencillos, baratos y sanos. Muchos de nuestros hermanos son pobres, y los alimentos sanos deben proveerse a precios que los hagan accesibles. El Señor quiere que los pobres de cualquier país puedan obtener alimentos sanos y baratos. En muchos lugares se han de establecer industrias para fabricarlos. Lo que es una bendición para la obra en un lugar lo será en otros donde es mucho más difícil obtener dinero. CSI 471.3

Dios está obrando en favor de su pueblo. No desea que esté sin recursos. Lo está haciendo volver al régimen alimenticio originalmente dado al hombre. Este régimen debe consistir en alimentos hechos con las materias primas que él proveyó, que son principalmente las frutas, los cereales y las oleaginosas, aunque también se usarán diversos tubérculos. CSI 472.1

Las ganancias obtenidas con estos alimentos deben provenir mayormente del mundo, más bien que de los hijos de Dios, quienes tienen que sostener su obra, entrar en nuevos campos y establecer iglesias. Sobre ellos descansa el peso de muchas empresas misioneras. No debe imponérseles cargas innecesarias. Para su pueblo, Dios es un pronto auxilio en todo momento de necesidad. CSI 472.2

Deben ejercer mucho cuidado los que preparan recetas para nuestras revistas de salud. Algunos de los alimentos especialmente preparados que se fabrican ahora pueden ser mejorados, y nuestros planes acerca de su uso tendrán que modificarse. Algunos han abusado de las preparaciones a base de nueces. Muchos me han escrito: “No puedo usar los alimentos oleaginosos; ¿qué usaré en lugar de carne?” Una noche me pareció estar delante de un grupo de personas a quienes explicaba que en la preparación de ciertos alimentos se incluyen cantidades demasiado copiosas de oleaginosas, que el organismo no puede asimilar cuando se usan como en algunas de las recetas dadas; y que, si se usaran en menor cantidad, los resultados serían más satisfactorios. CSI 472.3