Conducción del Niño

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Capítulo 16—Los principios de la salud

Comiéncese precozmente la educación de la salud—El Creador del hombre ha preparado la maquinaria viviente de nuestros cuerpos. Cada función ha sido dispuesta admirable y sabiamente. Y Dios ha prometido mantener esta maquinaria humana trabajando saludablemente si el instrumento humano obedece sus leyes y colabora con Dios. . . . Podemos contemplar y admirar la obra de Dios en el mundo natural, pero el cuerpo humano es lo más maravilloso. CN 95.1

Desde los primeros asomos de razón, la mente humana debería aprender a conocer el organismo humano. En esto Jehová ha dado una muestra de si mismo, porque el hombre fue hecho a la imagen de Dios.—Medical Ministry, 221. CN 95.2

Lo primero que deberían aprender los niños es conocerse a sí mismos y cómo mantener su cuerpo sano.—Testimonies for the Church 3:142. CN 95.3

Lecciones de primera importancia—En la educación de los primeros años, muchos padres y maestros fallan en comprender que necesitan prestar la mayor atención a la constitución física del niño a fin de asegurar las mejores condiciones para el desarrollo del cuerpo y del cerebro.—The Health Reformer, diciembre de 1872. CN 95.4

La felicidad futura de vuestras familias y el bienestar de la sociedad dependen mayormente de la educación física y moral que reciban vuestros hijos en los primeros años de su vida.—Fundamentals of Christian Education, 156. CN 95.5

Los padres deben comprender y enseñar fisiologia—Si los padres mismos obtuvieran conocimientos y sintieran la importancia de utilizarlos prácticamente en la educación de sus hijos, veríamos un cambio en las actitudes de los jóvenes y los niños. Los niños necesitan recibir instrucción concerciente a su cuerpo. Hay tan sólo pocos jóvenes que poseen un conocimiento definido de los misterios de la vida humana. Conocen poquísimo de la maquinaria viviente. David dijo: “Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido formado”. CN 95.6

Enseñad a vuestros hijos a estudiar partiendo de las causas para llegar a los efectos; demostradles que si violan las leyes que rigen su ser; deben pagar la culpa sufriendo la enfermedad. No os desaniméis si no veis una mejoría a raíz del esfuerzo que realizáis; instruid pacientemente, línea sobre línea, precepto sobre precepto, un poquito aquí y un poquito allá. . . . Continuad hasta que ganéis la victoria. Proseguid enseñando a vuestros hijos con respecto a su propio cuerpo y la manera de cuidarlo. El descuido acerca de la salud del cuerpo tiende a provocar el descuido en el carácter moral.—Testimonies for the Church 2:536, 537. CN 96.1

La vida saludable debería ser una preocupación familiar—La vida saludable debe convertirse en una preocupación familiar. Los padres deberían despertar a la comprensión de las responsabilidades que Dios les ha dado. Estudien los principios de la reforma pro salud y enseñen a sus hijos que la senda de la abnegación es el único camino que conduce a la seguridad. La masa de los habitantes del mundo, por su descuido de las leyes físicas, está destruyendo su capacidad de dominio propio y se está incapacitando para apreciar las realidades eternas. Ignorando voluntariamente la estructura de su organismo, conducen a sus hijos por los caminos de la complacencia, preparando de esta manera el camino para que sufran la penalidad de la transgresión de las leyes de la naturaleza.—Testimonies for the Church 6:370. CN 96.2

Dése preparación física—Es mucho más fácil dar la preparación física, el desarrollo del cuerpo, que impartir la preparación espiritual. La pieza de los niños, el terreno de juego, el taller, la siembra de la semilla y la recolección de la mies, todas estas cosas proporcionan educación física. En circunstancias ordinariamente favorables, el niño adquiere naturalmente vigor saludable y el debido desarrollo de su organismo. Sin embargo, aun en las cosas físicas, debe educárselo cuidadosamente.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos, 84. CN 97.1

La obediencia a las leyes de la naturaleza proporciona salud y felicidad—Nuestros hijos deberían recibir instrucción para que conozcan su organismo físico. A una edad temprana, mediante una instrucción paciente, pueden llegar a comprender que deben obedecer las leyes que gobiernan su ser si quieren estar libres del dolor y la enfermedad. Deberían comprender que sus vidas no pueden ser útiles si quedan inválidos por la enfermedad. Tampoco pueden agradar a Dios si se acarrean enfermedades a causa de su desobediencia de las leyes de la naturaleza.—The Health Reformer, diciembre de 1872. CN 97.2