Joyas de los Testimonios 2

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Un sueño impresionante*

Estimado Hno. M***: Anoche tuve un sueño impresionante. Me parecía que Vd. estaba en una fuerte embarcación navegando por aguas muy agitadas. A veces las olas pasaban por encima del puente y Vd. quedaba empapado de agua. Vd. dijo: “Me bajaré; este barco se hunde.” “No—dijo alguien que parecía ser el capitán,—este barco va a llegar al puerto. Nunca se hundirá.” Pero Vd. contestó: “Seré arrebatado por las olas. No soy ni capitán ni segundo oficial, ¿a quién le importa lo que haga? Deseo aprovechar la oportunidad de llegar a ese barco que se ve más allá.” Dijo el capitán: “No le dejaré ir allí; porque sé que aquel barco encallará en las rocas antes de llegar al puerto.” Vd. se enderezó y dijo con tono positivo: “Este barco ha de naufragar; lo puedo ver tan claramente como si ya hubiese sucedido.” El capitán le miró con ojo escrutador y dijo firmemente: “No permitiré que Vd. pierda su vida subiendo a aquel barco. Su maderamen está carcomido, y es una embarcación engañosa. Si Vd. tuviese más conocimiento, podría discernir entre lo espurio y lo genuino, lo santo y lo que está destinado a la ruina completa.” 2JT 216.1

Me desperté; pero este sueño me induce a escribirle. Me agitaron sentimientos profundos acerca de algunas de estas cosas, cuando llegó una carta diciéndome que Vd. estaba “bajo gran tentación y prueba.” ¿De qué se trata, Hno. M***? ¿Lo está tentando nuevamente Satanás? ¿Está permitiendo Dios que se vea puesto en el mismo lugar donde fracasó antes? ¿Permitirá Vd. ahora que la incredulidad se apodere de su alma? ¿Fracasará Vd. cada vez, como los hijos de Israel? ¡Dios le ayude a resistir al diablo y salir más fuerte de cada prueba de su fe! 2JT 216.2

Tenga Vd. cuidado acerca de los pasos que dé. Haga sendas rectas para sus pies. Cierre la puerta a la incredulidad, y haga de Dios su fortaleza. Si se halla perplejo, guarde silencio; no dé ningún paso en la obscuridad. Me siento profundamente preocupada por su alma. Esta puede ser la última prueba que Dios le conceda. No avance un solo paso en el camino que lleva hacia la perdición. Aguarde, y Dios le ayudará. Sea paciente, y aparecerá la clara luz. Si Vd. cede a las impresiones, perderá su alma, y el alma es de gran valor para Dios. 2JT 217.1

He estado escribiendo para el primer tomo de El Gran Conflicto; y me embargan sentimientos muy solemnes mientras repaso estos temas importantes: la creación y los sucesos ocurridos desde la caída de Satanás hasta la caída de Adán. El Señor parece estar muy cerca de mí mientras escribo, y me siento profundamente conmovida al contemplar esta controversia desde el principio hasta el tiempo actual. Se presentan claramente a mi espíritu las obras de las potestades de las tinieblas. Nos esperan tiempos muy penosos; y Satanás, vestido de ángel, sacudirá a las almas con sus tentaciones, como se presentó a Cristo en el desierto. Citará la Escritura; y a menos que nuestra vida esté escondida con Cristo en Dios, atará ciertamente nuestras almas en la incredulidad. 2JT 217.2

El tiempo es muy breve, y todo lo que se ha de hacer, debe hacerse prestamente. Los ángeles están reteniendo los cuatro vientos, y Satanás está aprovechándose de todo aquel que no está plenamente establecido en la verdad. Toda alma ha de ser probada. Todo defecto del carácter, a menos que sea vencido por la ayuda del Espíritu de Dios, llegará a ser un seguro medio de destrucción. Siento como nunca antes la necesidad de que nuestro pueblo sea vigorizado por el espíritu de la verdad; porque los designios de Satanás entramparán a toda alma que no haya hecho de Dios su fortaleza. Hay mucho trabajo que hacer para el Señor; y si hacemos lo que él nos ha asignado, él obrará con nuestros esfuerzos. 2JT 217.3