El Evangelismo

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La salud y los principios que la rigen*

Evangelistas tentados a descuidar la salud—Satanás está trabajando para destruir. El procura influir sobre las mentes de los que aman a Dios y predican el Evangelio, para que descuiden la salud física, porque esto tiene mucho que ver con la norma general de virtud. Los ministros dedican demasiado tiempo a predicar y así agotan sus fuerzas vitales... Son los muchos discursos largos los que fatigan. La mitad del alimento evangélico presentado podría ser de mucho más beneficio.—Carta 91, 1898. Ev 477.1

La tensión provocada por el evangelismo—Las reuniones de los domingos de noche que Ud. celebra pesan mucho sobre Ud., porque se permite entrar en un estado de elevada tensión. Luego, después de esto, ocurre una reacción correspondiente, y como resultado su relación con la iglesia no produce paz y justicia... Ev 477.2

Los tremendos esfuerzos que Ud. hace a fin de prepararse para sus reuniones no realizan la obra que más se necesita. Ud. puede ser alabado y exaltado por los hombres, pero esto no constituye ninguna evidencia de que su obra está ejerciendo la influencia carrecta. Ev 477.3

Así ha dicho el Señor: “Ud. debe precaverse para no entrar en un estado de elevada tensión mientras se prepara para hablar a la gente”.—Carta 51, 1902. Ev 477.4

La temperancia en la obra de Dios—Los siervos de Cristo no han de tratar su salud con indiferencia. No trabaje nadie hasta el agotamiento, con lo cual se descalificará para esfuerzos futuros. No tratéis de hacer en un día el trabajo de dos días. Al fin se verá que los que trabajan cuidadosa y prudentemente han hecho tanto como aquellos que gastaron de tal manera su fuerza física y mental que no les quedó reserva de la cual sacar en tiempo de necesidad.—Obreros Evangélicos, 259 (1915). Ev 477.5

Hay que trabajar inteligentemente—Cada obrero debiera trabajar inteligentemente teniendo en cuenta la gloria de Dios. Debiera tener cuidado especial de no abusar de ninguna de las facultades que Dios le ha dado. Ev 478.1

El Señor desea, hermano mío, que Ud. reforme su método de trabajo, que tenga una mente bien equilibrada, un carácter simétrico y fortaleza espiritual para aconsejar con sabiduría. Son muy pocos los hombres que tienen experiencia en el conocimiento de la verdad como para que Ud. sea sacrificado. Ud. está recargando casi constantemente sus facultades físicas y mentales, porque permite que sus sentimientos adquieran demasiada intensidad. Ud. posee una imaginación vívida y pone mucha vehemencia en su predicación, lo cual mantiene la mente en una tensión constante y la voz en un tono muy alto, y no sólo Ud. se cansa sino también la gente se fastidia y su interés decae. La reacción ocurrirá con toda seguridad, porque Ud. no sabe cómo disminuir gradualmente esa tensión, de modo que el pobre cuerpo mortal siente los efectos. Una depresión correspondiente sigue a la alta presión. Ev 478.2

Ud. no debiera permitirse hacer su trabajo innecesariamente severo. Ud. se recarga al escribir tanto como al hablar. Dios no requiere esto. Observe estrictamente las leyes de la salud y estará en buenas condiciones para realizar una buena obra para el Maestro; dispondrá de maná fresco para alimentar a las ovejas del prado de Cristo.—Carta 39, 1887. Ev 478.3

Períodos de descanso necesarios—A algunos de nuestros predicadores les parece que deben hacer cada día alguna labor que puedan informar a la asociación. Como resultado de tratar de hacer esto, sus esfuerzos son demasiado a menudo débiles y carentes de eficiencia. Debieran tener períodos de descanso, completamente libres de labor agotadora. Pero estos momentos no pueden reemplazar al ejercicio físico diario.—Obreros Evangélicos, 254 (1915). Ev 478.4

La preparación para deberes futuros—Cuando un obrero ha estado bajo fuerte presión de congoja y ansiedad, y está recargado tanto corporal como mentalmente, debe apartarse y descansar un poco, no para satisfacer su egoísmo, sino a fin de estar mejor preparado para deberes futuros. Tenemos un enemigo vigilante, que está siempre sobre nuestra pista, listo para aprovechar toda debilidad que pueda para ayudarle a hacer eficaces sus tentaciones. Cuando la mente está sobrecargada y el cuerpo debilitado, él acosa al alma con sus más fieras tentaciones. Cultive el obrero con cuidado sus fuerzas, y cuando esté cansado para el trabajo, apártese y comulgue con Dios.—Obreros Evangélicos, 260, 261 (1915). Ev 478.5

Hay que evitar la tensión del trabajo excesivo—He oído acerca de muchos obreros cuya salud se está quebrantando debido a la presión de las cargas que llevan. Esto no tiene por qué ser así. Dios desea que recordemos que somos mortales. No debemos abarcar demasiado en nuestra obra. No debemos mantenernos bajo tal presión que nuestras facultades físicas y mentales lleguen a agotarse. Se necesitan más obreros a fin de quitar algunas de las cargas de los que ahora las soportan pesadamente.—The Review and Herald, 28 de abril de 1904. Ev 479.1

Tiempo de descanso, ejercicio y responsabilidades familiares—Si un ministro, durante su tiempo de descanso, se dedica a trabajos en su huerta o jardín, ¿debiera deducirse ese tiempo de su salario? Por cierto que no, como tampoco se le paga más cuando se lo llama a trabajar horas extraordinarias en sus labores ministeriales. Algunos ministros pasan muchas horas en holganza y es correcto que descansen cuando pueden hacerlo; porque el organismo no puede soportar la pesada tensión cuando no se le permite descansar. Hay momentos en el día que exigen un esfuerzo muy severo, por lo cual el ministro no recibe un salario adicional, y si elige cortar leña durante varias horas al día o trabajar en su jardín, eso es su privilegio tanto como lo es predicar. Un ministro no puede estar siempre predicando y visitando, porque eso es un trabajo exhaustivo. Ev 479.2

Según la luz que se me ha dado, si nuestros ministros realizaran más trabajo físico cosecharían bendiciones en relación con la salud. Después de su día de trabajo predicando, visitando y estudiando, el pastor debiera tener tiempo para atender sus propias necesidades. Si tiene sólo un salario limitado puede buscar la manera de suplementar sus escasos fondos. Los que tienen una mente estrecha pueden ver en esto algo digno de criticarse, pero el Señor alaba ese proceder. Ev 479.3

Se me ha mostrado que a veces los que están en el ministerio se ven compelidos a trabajar día y noche y a vivir en forma muy precaria. Cuando ocurre una crisis, cada nervio y músculo son recargados por la gran tensión. Si esos hombres pudieran apartarse y descansar por un tiempo, dedicándose al trabajo físico, esto constituiría un gran alivio para ellos. Así habrían podido salvarse hombres que descendieron a la tumba. Es una necesidad definida para la salud física y la claridad mental el realizar alguna clase de trabajo manual durante el día. En esta forma la sangre es llevada del cerebro a otras partes del cuerpo.—Carta 168, 1899. Ev 479.4

Una mejora continua—Nuestros pastores que han llegado a la edad de cuarenta o cincuenta años no debieran pensar que su trabajo es menos efectivo que antes. Los hombres de edad y experiencia son justamente los que deben realizar esfuerzos poderosos y bien dirigidos. Se los necesita especialmente en este tiempo; las iglesias no pueden permitirse separarse de ellos. Tales personas no debieran hablar de debilidad física y mental, ni pensar que han terminado sus días de utilidad. Ev 479.5

Muchos de ellos han sufrido a causa de un severo recargo mental que no ha sido aliviado mediante el ejercicio físico. El resultado es un deterioro de sus facultades y una tendencia a evitar las responsabilidades. Lo que necesitan es un trabajo más activo. Esto no se limita solamente a los que tienen sus cabezas blancas con la escarcha del tiempo, sino también hay hombres jóvenes que han caído en la misma condición y se han debilitado mentalmente. Tienen una lista de discursos preparados, pero cuando sobrepasan esos límites se sienten perdidos. Ev 480.1

El pastor de antaño que viajaba a caballo y pasaba mucho tiempo visitando a su grey, disfrutaba de mucho mejor salud—a pesar de las dificultades que pasaba y a pesar de que se veía expuesto a las inclemencias del tiempo—que nuestros ministros de hoy, quienes se evitan todo ejercicio físico hasta donde les es posible, y se limitan a sus libros. Ev 480.2

Los ministros de edad y experiencia debieran sentir que es su deber, como siervos contratados por Dios, seguir adelante, progresar cada día, llegar a ser cada vez más eficientes en su trabajo y reunir constantemente nuevo material para presentar a su grey. Cada esfuerzo realizado para explicar el Evangelio debiera constituir una mejora sobre el esfuerzo realizado anteriormente. Cada año debieran desarrollar una piedad más profunda, un espíritu más tierno, una mayor espiritualidad y un conocimiento más cabal de la verdad bíblica. Cuanto mayor sean su edad y experiencia, tanto más cerca debieran ser capaces de aproximarse a los corazones de la gente al tener un conocimiento más perfecto de ella.—Testimonies for the Church 4:269, 270 (1876). Ev 480.3

Preocupaciones financieras—Cuando los ministros y los profesores agobiados por las responsabilidades financieras, van al púlpito o a la sala de clases con cerebros fatigados y nervios recargados, ¿qué otra cosa podría esperarse sino que usen fuego profano en lugar de fuego sagrado encendido por Dios? Los esfuerzos tensos e ineficaces chasquean a los oyentes y dañan al orador. No ha tenido tiempo para buscar al Señor ni para pedir con fe la unción del Espíritu Santo.—Testimonies for the Church 7:250, 251 (1902). Ev 480.4

Hay que evitar las juntas largas en la noche—Un ministro no puede mantenerse en el mejor estado mental mientras es llamado a zanjar pequeñas dificultades en diversas iglesias. Esta no es la obra que se le ha designado. Dios desea utilizar todas las facultades de sus mensajeros escogidos. Sus mentes no debieran ser fatigadas por largas juntas realizadas en la noche, porque Dios desea que utilicen todo su poder mental en la proclamación del Evangelio tal como es en Cristo Jesús. Ev 480.5

Cuando el ministro está recargado, con frecuencia se encuentra tan apremiado que difícilmente halla tiempo para examinarse a fin de comprobar si está en la fe. Encuentra poquísimo tiempo para meditar y orar. Cristo, en su ministerio, unió la oración con el trabajo. Pasó noches completas en oración. Los ministros deben buscar a Dios para recibir su Espíritu Santo a fin de presentar correctamente la verdad.—Manuscrito 127, 1902. Ev 481.1

Una posición firme: llamamiento a un evangelista popular—Se me ha presentado con toda claridad que el pueblo de Dios debe adoptar una posición firme contra la costumbre de comer carne. ¿Habría Dios dado durante treinta años el mensaje a su pueblo según el cual si desean tener sangre pura y mentes claras deben abandonar el uso de la carne, si no hubiera querido que prestaran atención a este mensaje? Mediante el uso de la carne la naturaleza animal se fortalece y la naturaleza espiritual se debilita. Hombres como Ud., que se dedican al trabajo más solemne e importante que una vez se haya confiado a seres humanos, necesitan prestar atención especial a lo que comen. Ev 481.2

Recuerde que cuando come carne está tan sólo consumiendo granos y verduras de segunda mano, parque el animal recibe su nutrición de estas cosas que lo hacen crecer y lo preparan para el mercado. La vida que había en los granos y las verduras pasa al animal y llega a formar parte de su vida, y después de eso los seres humanos comen la carne de ese animal. ¿Por qué están tan deseosos de comer alimento de segunda mano? Ev 481.3

En el principio Dios dijo que la fruta era “buena para comer”. El permiso otorgado para comer carne fue un resultado de la caída. El hombre recibió permiso para comer carne de animales solamente después del diluvio. ¿Por qué, entonces, necesitamos comer carne? Pocos de los que comen carne saben cuán llena de enfermedad está ésta. La carne nunca fue el mejor alimento y ahora está maldita por la enfermedad. Ev 481.4

El pensamiento de matar animales para comerlos es en sí mismo chocante. Si la sensibilidad natural del hombre no hubiera sido pervertida por la complacencia del apetito, los seres humanos no pensarían en comer la carne de los animales. Ev 481.5

Se nos ha dado la obra de promover la reforma pro salud. El Señor desea que su pueblo esté en armonía mutua. Como Ud. debe saber, no debemos abandonar la posición en la que el Señor nos ha estado pidiendo que permanezcamos durante los últimos 35 años. Tenga cuidado de no oponerse a la obra de la reforma pro salud. Esta seguirá adelantando porque es el medio que el Señor posee para disminuir el sufrimiento que hay en nuestro mundo y para purificar a su pueblo. Ev 481.6

Tenga cuidado con la actitud que asume, no sea que provoque división. Hermano mío, aun cuando Ud. no logre llevar a su vida y a su familia la bendición que se obtiene al seguir los principios de la reforma pro salud, no dañe a otros oponiéndose a la luz que Dios ha dado acerca de este tema. Ev 482.1

Aunque no convertimos el uso de carne en una prueba de discipulado, aunque no deseamos forzar a nadie a abandonar su uso, es nuestro deber pedir que ningún ministro de la asociación considere livianamente el mensaje de la reforma en este punto o se oponga a él. Si, en vista de la luz que Dios ha dado concerniente a los efectos que el consumo de carne produce sobre el organismo, Ud. sigue comiendo carne, debe soportar las consecuencias. Pero no adopte una posición ante la gente que le permita pensar que no es necesario pedir que haya una reforma en lo que concierne al consumo de carne, porque el Señor está pidiendo esa reforma. El Señor nos ha encomendado la obra de proclamar el mensaje de la reforma pro salud, y si Ud. no puede marchar en las filas de los que están dando este mensaje, no tiene por qué poner de relieve tal cosa. Al contrarrestar los esfuerzos de sus compañeros de trabajo que enseñan la reforma pro salud, Ud. está fuera de lugar, trabajando del lado equivocado.—Carta 48, 1902. Ev 482.2