El Ministerio de la Bondad

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Parte 6—La acción de la sociedad de beneficencia dorcas en la iglesia

En Jope había una [mujer llamada] Dorcas, cuyos hábiles dedos eran más activos que su lengua. Sabía quiénes necesitaban vestimenta adecuada y quiénes necesitaban simpatía, y atendía liberalmente las necesidades de ambas clases. Y cuando murió Dorcas, la Iglesia de Jope se dió cuenta de su pérdida. No es de admirarse que gimieran y se lamentaran, ni de que cálidas lágrimas cayeran sobre la arcilla inanimada. Ella era de tan gran valor que, mediante el poder de Dios, fué rescatada del terreno del enemigo para que su habilidad y energía pudieran ser todavía una bendición para otros.

Es rara una paciencia tal, llena de oración y fidelidad perseverante, como la que poseyeron esos santos de Dios. Sin embargo, la iglesia no puede prosperar sin ella. Se la necesita en la iglesia, en la escuela sabática y en la sociedad. Muchos se relacionan mediante vínculos establecidos en la iglesia y conservan sin dominar sus rasgos naturales de carácter, y en una crisis, cuando se necesita un espíritu fuerte y esperanzado, se entregan al desánimo y añaden cargas a la iglesia y no ven que esto es erróneo. La causa no necesita de tales personas, pues no se puede confiar en ellas, pero siempre hay necesidad de obreros firmes, temerosos de Dios, que no desmayarán en el día de la adversidad.—Testimonies for the Church 5:304.