Consejos Sobre el Régimen Alimenticio

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Una batalla contra el hábito del vinagre

6. Acabo de leer su carta. Ud. parece tener un ferviente deseo de obrar su salvación con temor y temblor. Lo animo a hacerlo. Le aconsejo que descarte todo lo que haría que Ud. realizara una obra a medias en la búsqueda del reino de Dios y su justicia. Deshágase de toda complacencia que le resulte un obstáculo en su tarea de vencer. Pida las oraciones de los que pueden comprender su necesidad de ayuda. CRA 582.1

Había un tiempo en que yo estaba en una situación similar a la suya, en algunos respectos. Había complacido mi deseo por vinagre. Resolví con la ayuda de Dios vencer este apetito. Luché contra la tentación, determinada a no ser vencida por este hábito. Por semanas estuve muy enferma; pero continué diciéndome una y otra vez: El Señor lo conoce todo. Si muero, que muera; pero no cederé a este deseo; la lucha continuó, y me vi agudamente afligida por muchas semanas. Todos pensaban que era imposible que yo viviera. Puede estar seguro Ud. de que buscamos al Señor con mucho fervor. Se ofrecieron las oraciones más fervientes por mi recuperación. Continué resistiendo el deseo de vinagre, y por fin vencí. Ahora no tengo ninguna inclinación a probar nada de esa índole. Esta experiencia ha sido de gran valor para mí de muchas maneras. Obtuve una completa victoria. CRA 582.2

Le relato esta experiencia para su ayuda y su ánimo. Tengo fe, hermana mía, en que Ud. puede pasar por esta prueba y revelar que Dios es el ayudador de sus hijos en todo tiempo de necesidad. Si Ud. determina vencer este hábito, y lucha con perseverancia, puede obtener una experiencia del más alto valor. Cuando Ud. fije su voluntad resueltamente para quebrantar esta complacencia, tendrá la ayuda que necesita de Dios. Pruébelo, hermana. CRA 582.3

Mientras Ud. acepte este hábito, complaciéndolo, Satanás conservará su dominio sobre su voluntad, y hará que ésta lo obedezca a él. Pero si Ud. quiere determinar vencer, el Señor la sanará, y le dará fuerza para resistir toda tentación. Siempre recuerde que Cristo es su Salvador y Guardador.—Carta 70, 1911. CRA 582.4