Consejos para los Maestros

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El trabajo no degrada

Es un error popular entre una clase muy numerosa el considerar el trabajo como degradante; por eso los jóvenes anhelan educarse para ser maestros, dependientes, comerciantes, abogados, y ocupar casi cualquier puesto que no requiera trabajo físico. Las jóvenes consideran el trabajo doméstico como humillante. Y aunque el ejercicio físico requerido para las labores domésticas, si no es demasiado severo, es apropiado para fomentar la salud, procuran para educarse aquello que las hará idóneas para llegar a ser maestras o dependientes, o aprenden algún oficio que las encerrará entre cuatro paredes, o algún empleo sedentario... CM 277.3

Es cierto que tienen alguna excusa las jóvenes por no elegir el trabajo doméstico para emplearse, porque los que emplean jóvenes para la cocina las consideran generalmente como sirvientas. Frecuentemente no las respetan, sino que las tratan como si fuesen indignas de ser miembros de la familia. No les dan los privilegios que brindan a la costurera, a la dactilógrafa y a la maestra de música. CM 278.1

Pero no puede haber empleo más importante que el trabajo doméstico. El cocinar bien, el poner sobre la mesa alimentos sanos en forma atrayente, requiere inteligencia y experiencia. La persona que prepara el alimento que ha de ingerirse para que se convierta en sangre que nutra el organismo, ocupa un puesto muy importante y elevado. El puesto de copista, costurera o maestra de música, no puede igualarse en importancia al de la cocinera. CM 278.2